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Las 11 lecciones más valiosas sobre emprendimiento

Las 11 lecciones más valiosas sobre emprendimiento
Las 11 lecciones más valiosas sobre emprendimiento

Olivier Simonis fundó Qualifio en 2011 junto a su socio Serge Rappaille. Hoy, su plataforma de marketing interactivo cuenta con más de 400 clientes y da empleo a 59 personas en 5 oficinas (Louvain-la-Neuve, Gante, París, Ámsterdam y Madrid). Entretanto, Simonis también ha cofundado 87seconds (agencia de vídeo) y Javry (café de comercio justo). Este emprendedor, que dio el salto a los 40 años, nos cuenta su experiencia, en la que las personas y la cultura de empresa son lo esencial.

Hace ocho años, Serge Rappaille y yo decidimos lanzar nuestra start-up. A lo largo de este tiempo hemos vivido obstáculos, éxitos y fracasos. Con todo ello he podido sacar una serie de lecciones que me habrían ayudado mucho al principio. Sobre todo, he aprendido que la clave del éxito de cualquier empresa está en el factor humano y en los valores que la dirección defiende y transmite cada día. ¡Desarrollar un negocio es, ante todo, una aventura humana!

Serge y yo teníamos 40 años cuando lanzamos Qualifio. Es algo poco habitual en el mundo de las start-ups tecnológicas, pero en absoluto un obstáculo. ¡No hay edad para lanzarse!

A decir verdad, montar una empresa más tarde tiene sus ventajas: ya tenía una red de contactos, experiencia profesional y, sobre todo, una idea clara de la cultura de empresa que quería construir. Sabía lo que quería y también lo que no quería.

Por supuesto, también tiene inconvenientes. En mi caso, ya tenía muchas obligaciones (una familia, un préstamo, etc.), así que necesitaba cobrar un sueldo cuanto antes, aunque fuera pequeño. No podía permitirme lo mismo que si hubiera tenido 20 años y viviera con mis padres, por ejemplo.

«Solo se llega más rápido; juntos se llega más lejos». Puede que la frase sea un tópico, pero refleja la necesidad de encontrar uno o varios socios complementarios para empezar la aventura.

Ian Quentin Olivier Serge

En el caso de Qualifio, Serge se encargaba de toda la parte técnica y yo del resto (ventas, marketing, finanzas, etc.). Para nosotros era la situación «ideal»: si quieres desarrollar un software, más vale que haya un perfil informático en la empresa desde el primer día. Para una empresa tecnológica, externalizar la parte informática es exponerse a un gran peligro.

Así que tiene que haber complementariedad y tiene que haber diferencias, pero hay algo en lo que nunca debes ceder: ¡tus socios deben compartir tus valores! Lo que nos lleva al siguiente punto...

Desde el principio necesitas tener una idea clara de la empresa que quieres construir. En Qualifio, entre nuestros valores clave están el respeto, la amabilidad y la cordialidad. Al contrario de lo que se pueda pensar, ¡son compatibles con la excelencia, la calidad, la proactividad y el crecimiento!

Una vez escritos, los valores pueden convertirse en un buen filtro para la selección de personal. Si las nuevas incorporaciones comparten tus valores, la cultura de empresa se instalará de forma natural y unirá a tu equipo. Al contratar, ten siempre en cuenta el encaje cultural y la mentalidad de la persona candidata, más que sus conocimientos técnicos, que puede aprender en el puesto.

Estos valores también guiarán de forma natural las acciones y decisiones de la empresa a medida que evolucione. Que las acciones de la dirección sean coherentes con los valores compartidos permite que la empresa se desarrolle de forma armoniosa y que a la gente le guste venir a trabajar cada día.

Una empresa es, ante todo, una aventura humana. Y lo es todavía más en la economía del conocimiento actual. Si quieres avanzar, lo único que de verdad importa es tu capacidad para contratar, motivar, inspirar, fidelizar, dar confianza y hacer crecer y desarrollarse a tu equipo.

olivier and the french team

Olivier Simonis y el equipo francés de Qualifio en París

Como CEO de una empresa en crecimiento, sigue siendo mi prioridad hoy en día. Dedico casi el 50 % de mi tiempo a la selección de personal. Es fundamental. Una buena contratación marca la diferencia y obra milagros en el negocio, en la innovación y en la cultura. Cuando selecciono a alguien, siempre me hago esta pregunta: «¿La persona que tengo delante hará más fuerte a la empresa?».

Por el contrario, una mala contratación frenará el negocio y te costará tiempo y dinero. Más aún cuando acabas de empezar: si sois tres y contratas a un novato que no encaja, el impacto puede ser enorme. Las primeras contrataciones son las más críticas.

«La mayor libertad nace del mayor rigor», decía Paul Valéry. Desde el inicio de tu negocio, no tengas miedo de ser exigente. Crea cuadros de mando precisos sobre la evolución de tu negocio y guarda el histórico, documenta tus consejos de dirección, formaliza tus contratos y condiciones generales, añade a tus contratos cláusulas de cesión de propiedad intelectual y de RGPD, registra tus marcas, elabora un plan de negocio, un organigrama, etc.

Aunque algunas cosas puedan parecer superfluas, verás que resultan esenciales para el futuro, sobre todo en una ronda de financiación o una adquisición. Tus posibles inversores harán una due diligence y querrán revisarlo todo... ¿Para qué esperar? Sé riguroso desde el principio, porque cuanto más crece la empresa, más se complica. Una buena forma de repasar las herramientas, documentos y contratos que hay que poner en marcha es apoyarse en una checklist de due diligence.

Igual que la amabilidad y el respeto son plenamente compatibles con el mundo de los negocios, el equilibrio entre vida personal y profesional puede ir de la mano de la excelencia y la calidad. Es esencial mantenerse despierto y sereno. Conozco agencias de comunicación donde el día a día está hecho de urgencias, prisas, cenas de pizza, trabajo nocturno... La gente no se queda. Acaban «quemados» en pocos años, o incluso en pocos meses.

Cuando lanzamos Qualifio, encontramos enseguida a nuestros primeros clientes y les vendimos un producto que al principio era poco más que una prueba de concepto (POC).

En cambio, veo empresas que trabajan años en un producto antes de sacarlo al mercado. Esperan a que el producto sea «perfecto» (cosa que nunca será) y solo entonces lo ponen en manos de los clientes. Es lo que se suele llamar «sobreingeniería».

Serge y yo optamos por lo contrario. Lanzamos un producto que estaba lejos de estar terminado y que ha evolucionado (y sigue evolucionando) a partir del feedback de los usuarios. Si pudiera volver atrás, no lo haría de otra manera. Seguramente nos evitó tomar una dirección que no habría sido la que querían nuestros clientes.

olivier simonis working

En la aventura emprendedora, cada día tendrás la tentación de hacer otra cosa, de desarrollar un proyecto paralelo o de ampliar tu producto más allá de su misión básica. Seguramente te dirán que es una gran idea. ¡Cuidado! En mi opinión, es esencial centrarse en un objetivo, en una misión. Si tienes la suerte de encontrar un nicho que funciona, trabájalo, explótalo a fondo, pero, hagas lo que hagas, no caigas en la tentación de ampliarlo. Es importante.

Por supuesto, tienes que escuchar a tus clientes, pero sin perder el foco en el nicho que has encontrado. Tienes que dar lo mejor de ti, aunque sea a costa de otros proyectos. ¡La sencillez y el foco tienen recompensa! Por ejemplo, Qualifio no es una herramienta de e-mailing. Preferimos ser los mejores en nuestro nicho (la recopilación de datos mediante campañas interactivas) antes que ser «del montón» con más funciones.

Andy Grove dijo una vez que solo los paranoicos sobreviven... y no le faltaba razón. Nunca hay nada garantizado. Tienes que escuchar a tus clientes y al mercado, ser humilde, cuestionarte constantemente y aceptar las críticas. ¡Nokia seguía siendo el rey de la telefonía en 2007! Dos años después, tras el lanzamiento del iPhone, lo había perdido casi todo... Conclusión: nunca te duermas en los laureles. No te vuelvas arrogante ni te confíes demasiado. ¡Es de vital importancia!

Empezar un negocio sin levantar capital te permite ser muy pragmático, eficaz y realista, y centrarte directamente en un objetivo vital: vender, hacer entrar dinero en la empresa para cubrir los costes (¡y cobrar un sueldo!). En Qualifio, hicimos nuestra primera ronda de financiación seis años después del lanzamiento del producto. Estábamos preparados para escalar y el mercado estaba lo bastante maduro. La ronda nos permitió sobre todo cambiar de marcha y, en especial, hacer crecer a las personas (las personas, primero).

Por supuesto, tienes que estar atento a tus competidores: son una parte importante de tu negocio. Si no tienes ninguno, hazte las preguntas adecuadas: ¿quizá no hay mercado o no es rentable? Tener competencia es beneficioso: te evita cometer errores, te da ideas y te ayuda a educar y evangelizar el mercado. Solo tienes que encontrar la manera de ser mejor que ellos ?

Olivier Simonis explaining

En definitiva, cuando montes tu empresa, debes saber que nada saldrá según lo previsto. Para triunfar, tienes que saber adaptarte, desviarte, pivotar, etc. Lo único que cuenta de verdad es tu optimismo, tus ganas de conseguirlo, tu determinación, tu tendencia a ver el vaso medio lleno, tu capacidad de adaptación y tu capacidad para seguir avanzando. Si buscas un motivo para rendirte o para no empezar, siempre lo encontrarás... Mantente lo más lejos posible del derrotismo y ¡aguanta! Al fin y al cabo, el éxito al crear una empresa se parece un poco a «ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo» (Winston Churchill).