En 2016, después de graduarse en la universidad y viajar sola por Canadá, Tabata Vossen consiguió un puesto de content marketer en Qualifio, que se define como el SaaS líder en Europa de marketing interactivo y recopilación de datos. Así consiguió su primer empleo en la plataforma de marketing nada más terminar la carrera.
¿Cuál es tu función en Qualifio?
Somos una pyme típica, así que mi función y mis responsabilidades pueden cambiar de un día para otro (risas). Pero en serio: somos una empresa pequeña y trabajamos con un equipo relativamente reducido, así que mi puesto nunca ha sido exactamente lo que ponía en la descripción del puesto. Durante dos años y medio gestioné encantada el contenido mientras veía crecer a nuestro increíble equipo internacional. Hace poco decidí ampliar horizontes y cambié de puesto dentro de la empresa. Como especialista en product marketing, una de mis principales responsabilidades es ahora desarrollar actividades y herramientas de formación que permitan a nuestros usuarios aprender rápidamente a usar Qualifio. Mi trabajo también incluye mucho de mentoría, formación y motivación de otras personas. Entré pronto en la historia de la empresa (por entonces éramos unos 15 empleados; ahora somos un equipo de más de 80 personas), y eso me ha dado cierta autoridad, una especie de respeto «interno» que ni siquiera se corresponde con mi puesto o mi cargo. Por último, pero no menos importante, mi personalidad me aporta responsabilidades adicionales. Por ejemplo, nunca mantengo la calma en plena tormenta, así que no me contrates para eso. En cambio, soy una persona muy estructurada y rigurosa, y eso es algo que llevo a mi trabajo y de lo que mi equipo puede beneficiarse. Técnicamente no forma parte de mi trabajo ni de la descripción de mi puesto, pero es un papel que asumo por las necesidades de la empresa. Al margen de las tareas que tenga asignadas, nunca he entendido mi trabajo como ir a la oficina, hacer mi tarea con más o menos eficacia y volver a casa. Desde el momento en que empecé a trabajar en Qualifio, sentí que formaba parte del equipo y que el éxito de la empresa estaba ligado al nuestro.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Life @ Qualifio (@qualifio) el 2 de mayo de 2019 a las 3:22 PDT
¿Cómo conseguiste tu trabajo?
Vale, esto va para largo, pero es una historia un poco complicada. Empecé hace casi 4 años como becaria de marketing digital, recién salida de la universidad, con 22 años. Estaba buscando prácticas activamente y las encontré mientras navegaba por Facebook. Había una vacante de prácticas en Qualifio, una empresa tecnológica de la que nunca había oído hablar. Leí la descripción del puesto, me pareció que podía encajar muy bien y envié mi candidatura. Un par de días después tenía una entrevista con Quentin Paquot, nuestro actual CCO. La oficina estaba fuera de la ciudad y, no sé cómo, no me había dado cuenta de que tendría que desplazarme desde casa de mis padres en Bruselas (lección aprendida: ¡infórmate bien!). No tenía ninguna intención de mudarme allí, así que empecé a pensar que no merecía la pena ir a la entrevista. Le escribí un e-mail a Quentin para cancelarla. Básicamente me contestó: «Qué pena. Tu perfil destacaba. Si cambias de opinión, estaremos aquí el viernes a las 16:00. Tú decides». Y eso fue todo. Me picó la curiosidad. Para no alargarme: la entrevista fue bien. Se ofrecieron a pagarme la gasolina. Me parecieron gente estupenda. Al salir, sabía que quería de verdad esas prácticas y tenía la sensación de que les había gustado. Pensé: «¿Por qué no intentarlo?». Mientras tanto, hice entrevistas con otras empresas (había enviado mi candidatura prácticamente a TODAS PARTES), pero ninguna me convenció. Al final, me quedé con las prácticas en Qualifio. Fijamos la fecha de inicio y durante los 3 meses siguientes conduje hasta Louvain-la-Neuve 4 días a la semana. (Un par de años después, sé que fue la decisión correcta. Mis prácticas fueron geniales y las disfruté muchísimo). Para mi primer empleo, fui atrevida y decidí ir a por lo que quería. Contacté directamente con Olivier Simonis, nuestro CEO, y le dije que quería trabajar en la empresa. Mi plan para los 12 meses siguientes era tomarme un año sabático, así que también le conté que tenía billetes de avión a Vancouver y que no iba a cancelar el viaje. Un par de semanas después tuvimos una reunión por Skype. No recuerdo mucho, salvo que en un momento dado me dijo que me contratarían como content marketer si volvía en un plazo de 6 meses. No cabía en mí de alegría. Después de terminar mi trabajo de fin de estudios sobre las mujeres en la tecnología, me fui a Canadá. Recorrí el país sola, mochila al hombro, durante unos 5 meses y me encantó. Después volví a Qualifio. Avancemos 3 años y medio. Ahora tengo 25 años. En enero de 2019 conseguí un nuevo puesto al que fui pasando de forma progresiva. El responsable con el que trabajo ahora ya había colaborado conmigo en una serie de anuncios de funciones, notas de versión y preguntas frecuentes, así que conocía bastante bien mis conocimientos y mis habilidades incluso antes de que me uniera a su equipo.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Life @ Qualifio (@qualifio) el 6 de diciembre de 2017 a las 5:13 PST
¿Qué aprendiste en el proceso?
Algo que debes saber de mí es que tengo opiniones y no me las callo. Además, tengo un blog en Medium. Por aquel entonces, lo usaba sobre todo para desahogar un poco mi enfado personal. Escribía sobre temas como el feminismo, la cultura de la violación o el acoso sexual, y básicamente me preguntaba cómo se supone que las mujeres pueden avanzar en la vida si se las reduce constantemente a hacer pilates o limpiar la casa. Durante mi entrevista para las prácticas, alguien mencionó mi blog. Me puse muy nerviosa: pensé que quizá había sido poco profesional compartirlo o que no les gustarían mis ideas. (¿Lo sabías? Las mujeres reciben críticas negativas sobre su personalidad, como que son mandonas o que deberían «cuidar el tono», en alrededor del 75 % de las evaluaciones de desempeño. A los hombres, en cambio, casi nunca les pasa. Piénsalo un momento). Hace un par de meses estaba charlando con Quentin, la misma persona que me había entrevistado por primera vez en 2015. ¿Y sabes qué me contó? Aquel día, cuando salí de la sala, la gente empezó a preguntarle qué tal había ido la entrevista. Y él respondió, más o menos: «Chicos, mejor no hacerla enfadar». Así fue. Así conseguí mi primer trabajo en la empresa. Diría que tener opiniones propias y ser asertiva y sincera, pero también simpática, abierta y con ganas, me ha funcionado hasta ahora. Así que mi consejo es este: fallas el 100 % de los tiros que no intentas. Tienes que decidirte a dar el primer paso, aunque te dé miedo. En cada fase del proceso pensaba: «Aunque no pase a la siguiente fase, estoy ganando una experiencia muy valiosa». Recuerda: la zona de confort no es una zona de progreso.
¿Siempre supiste que querías trabajar en tecnología o en marketing?
No, nunca planeé acabar donde estoy ahora. Estudié Comunicación en la universidad y mi idea era dedicarme al periodismo. Siempre me ha apasionado escribir, así que mi objetivo era encontrar un trabajo en el que pudiera pasar la mayor parte del tiempo escribiendo. Aparte de eso, no tenía una idea concreta de lo que quería hacer después de la universidad, así que decidí enviar candidaturas aquí y allá para mis últimas prácticas y ver qué me interesaba. Nunca imaginé que trabajaría en una empresa de software. ¿Cuántas chicas jóvenes lo imaginan? Pero acabé en Qualifio y, de algún modo, encontré un camino en este sector que encajaba conmigo.
¿Qué es lo que más te motiva ahora de trabajar en tecnología?
Me encanta el ritmo trepidante. Trabajar en tecnología significa moverse rápido, aprender deprisa y proponer nuevas ideas y soluciones. Hay que resolver muchos problemas, y eso demuestra que de verdad puedes marcar la diferencia. Estar rodeada de eso todo el día es contagioso y me hace increíblemente optimista. Además, el mundo de la tecnología es inmensamente amplio y se cruza con prácticamente cualquier otro sector. Así que puedes trabajar en tecnología y combinarlo con tu pasión por el marketing (como yo), los viajes (piensa en Airbnb), la belleza (Birchbox), la medicina (una de mis hermanas hizo prácticas en una empresa de robótica de rehabilitación llamada Axinesis), la agricultura, el transporte… lo que se te ocurra. Aun así, lo que más me gusta de trabajar en Qualifio es el ambiente de equipo y la colaboración abierta. Es ideal para aprender nuevas habilidades, sobre todo si no eres desarrollador. Y siempre hay ocasión de hacer oír tu voz, por locas que sean tus ideas. Lo que, desde luego, no me entusiasma de trabajar en tecnología es la falta de diversidad. Las cifras muestran que las mujeres representan solo el 16,6 % de todos los especialistas en TIC empleados en la UE. Ni siquiera sé cuántas de ellas pertenecen además a un grupo marginado. Y todavía no hemos hablado de la igualdad en los puestos directivos ni de la brecha salarial. Por supuesto, son muchos los factores que contribuyen a los problemas de diversidad de las empresas tecnológicas. El sistema educativo no es perfecto, desde luego, pero las empresas tampoco están haciendo realmente el trabajo necesario para mejorar la diversidad (de género). Y lo cierto es que no va a llamar a tu puerta por sí sola. Llevamos años hablando de diversidad en la tecnología. Hay conferencias, libros, podcasts... Estas conversaciones son importantes, claro. Pero ahora estaría genial ver a las empresas pasar a la acción. Quiero verlas fijarse objetivos más ambiciosos. Dejemos de aplazarlo y de echar la culpa a los demás. Se acabó el tiempo.